jueves, 5 de octubre de 2017

A veces

          A veces la vída te vuelve a sorprender. Por muchas vivencias pasadas que te hubiesen acontecido. Las metas logradas o no, ya te ha dado tiempo de asimilarlas.
Has aprendido de tus errores,levantando tu moral una y otra vez, unas veces más rápido y otras más despacio. Has disfritado de los aciertos y les has sonreído.
           Cuando ya crees que llegas a una edad, a un equilibrio, a una madurez calmosa, pero positiva. Como un chispazo, ocurre algo que te sorprende, no porque sea algo nuevo, sino porque no te lo esperas.
            Te parece saber cuales son las personas fiables o no, porque, simplemente, ya has sufrido suficiente vicisitudes y decepciones, para saber a quién tienes y a quién no. Pero un día charlas con álguien, al que consideras de confianza, buena gente, un casi amigo de la familia para toda la vída. Sín querer te pasma con una afirmación contundente, rotunda y categórica. Algo sobre tí que hace daño y desvirtúa esa amistad de tantos años. De repente ves que ha consevado esa amistad hacia tí por pura condescendencia, por afinidad a la antigüa juventud convivida con tu compañero de vída y nada más.
             Haciendote pensar que tus esfuerzos por integrarte con los amigos de tu compañero de vída han sido una gran pérdida de tiempo, porque te das cuenta que nunca te han entendido. Era una pantalla quedabien, realmente les importas una mierda. No se han molestado en saber como eres. Solo se limitan a hablar y a juzgar sin datos suficientes, ni conocimiento de causa.
No te conocen, ni saben como eres, pero te juzgan de una manera clasísta, determinante y rotunda. No importa las veces que les hayas aguantado, ayudado, escuchado o apoyado. Son como un tractor que ara la tierra,:la sacude, la convierte en polvo. Para plantar la semilla de "a mi que coño me importas"o "indiferencia".
            A veces , eso produce un efecto  de tristeza y desilusión, logrando sorprenderte, porque, sencillamente, no te lo esperas.
A veces la vída te sigue inquietando, aunque creas haber llegado al punto de haber vivido y visto mucho. A veces la vída te deja estupefacto, sigues en alerta, no bajas la guardia.

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