sábado, 25 de abril de 2020

MADRES CON FUNDAMENTO

           Es la hora. Empiezas a tener retortijones fuertes y te das cuenta.
Ha llegado el momento!, entre las prísas , las confusuones y los nervios, estas en el sanatorio, corriendo te suben a una habitacion y no puedes parar de gritar de dolor. 
Cada vez más fuerte e insoportable, te bajan al paritorio. A la orden de:- Empuje y sople!,
se produce el llánto.
La madre agotada y casí desmayada  , la suben a su habitación.
Un rato más tarde, abres los ojos , y allí está en tus brazos una criatura tierna, indefensa y balbuceante. Tu Hijo.
        En ese instante el sufrimiento desaparece, evaporandose por arte de mágia. Le abrazas con toda la ternura y no puedes dejar de mirarle.
Piensas:- Cuanto te quiero!
               - Esto lo he hecho yo?
         Su padre lo coge en brazos, admirando como algo tan pequeño está completo y se mueve por si mismo, sin pilas.
         A la madre le invade un amor que no había conocido y que jamás se irá de su cabeza.
         Pasa el tiempo y le educas, le premias, le besas. le ríñes, le quieres y le orientas para que tire hacia delante.
Muchas veces te preguntas:- Sabré hacerlo bien?, estoy haciendo lo correcto?, saldrá bien todo?.
          El tiempo sigue pasando, llegando a la adolescencia. Una etapa "dificilísima" que entre nerviosísmo, dialogos, broncas y extensas conversaciones, se va subsistiendo.
La madre ha puesto su paciencia de acero a prueba, para convertirse en aguante de diamante.
          Ahí descubres muchos de tus límites, y te preguntas de nuevo: -Es lo correcto?. Lo estoy haciendo bien?
Pero no desfalleces y sigues empujando para que tu hijo encuentre su camino en la vída. A veces, aciertan, otras cambian de rumbo, y otras , se equivocan. Pero sigues empujando. 
          Hasta que un día te fijas y, casi sin darte cuenta, ves delante de tí a un hombre de más de ventitantos años.
Piensas: Dios!, ha pasado tanto tiempo?
           A partír de ahí intentan navegar solos, igual que hiciste tú.
Pero hay otro cambio, la madre pierde fuerza y el vástago coge su rumbo. Ya no te necesita, incluso da a entender como si molestaras. La madre se siente excluida y "duele".
Sí no te acercas opotunamente, te escapan, ó cansas, ó yo qué sé!
Pero lo que si sabes es que empiezas a sobrar y a hartar, las dos cosas a la vez. Te ven como alguien mayor, vieja y pesada , que no para de dar la lata. Haciendo preguntas innapropiadas todo el tiempo.
Dejas de preguntar, dejas de insistír, dejas de decir, es por no molestar . Pero jamás dejas dejas de querer a esa criatura aunque pasen cien años.
            Tienen muchas cosas en su cabeza y apenas se acuerdan de tí.
Algunos, dependiendo de como les haya ido en la vída, te rechazan del todo y ya no recibes su recuerdo. Otros te recordaran toda su vida.
             Siempre ocuparán un trozo de tu corazón aunque ," el día de la Madre", no se acuerden de decir:- Hola, estoy aquí!-

          Feliz Día de la Madre a todas las que se lo merezcan, se acuerden o no de ellas.