De modo inexplicable te sientes agotado, inerte, desgastado mentalmente, no sabes explicar lo que ocurre.
Estás harto de mentíras, excusas, "ya veremos", lo sientos, "ya te llamaremos". Es como un conjunto de "noes" permanente.
Tus ideas se agolpan en tu cabeza , como grandes bloques de piedra demasiado grandes. Tu cerebro se bloquea, no sabes ¿por qué?. Quieres responder a las preguntas que te formulan, pero lo único que brota de tí es el silencio.
Tus expresiones se bloquean, como un tremendo atasco, no quieren salir, solo te sientes cómodo en el silencio, el abandono de tí mismo.
El sol, esa fuente de vída que siempre has adorado, de repente, te molesta. Como si una gran bola de fuego te quemara. Huyes de él despavorido , buscando una sombra donde ni siquiera te roce.
Las palabras se agolpan en tu cabeza pero no sabes como dejarlas salír, se bloquean y , cuando salen, tu voz las pronuncia distorsionadas, como si algunas letras quedaran atascadas entre el cerebro y tu voz. Sabes lo que quieres decir, pero no sale bien hacia el exterior.
El abandono se apodera de tí, no encajas en ninguna parte. Como un "mestizo", ni blanco, ni negro. Las conversaciones ya no te interesan, tienes que medír tus palabras con escalímetro, porque no sabes si son adecuadas, dependiendo de donde te encuentres. Y ,optas por el silencio, la única respuesta que no estorba.
Te cansas de llamar a personas, siempre tan ocupadas con sus quehaceres diarios, de índole profesional ó no, son una lista interminable. Siempre se oye al final, " lo siento, otro día". Como si fueras esa molestia con la que intentan quedar bien.Eres ese mestizo que no encaja en ninguna parte y no quieren tu compañía. Tu silencio, al rechazo, es la respuesta.
Los que te rodean no saben de tí, porque estás enconado en un automatísmo de quehaceres cotidiano. Como una máquina que funciona a pilas y funciona correctamente. Sólo , a veces, tiene algunos fallos. No es un resultado óptimo todo el rato. Es porque sus pilas, aunque recargables, se van gastando. Lo que falla es el cargador, no las pilas.El silencio al "¿qué te pasa?", vuelve a ser la respuesta.
El campo que te rodea,ahora, lo ves anodíno, sín sentido, donde obsevas como se va secando, amarilleando y creciendo arrebatando esa armonía de antes. Y no haces nada, porque el silencio es la respuesta.
El mar, fuente inagotable de fuerza y movimiento imparable , lo observas, produciendote unos minutos de paz y sosiego.. Su olor, su brisa que siempre han transportado tu mente a un remanso de paz, ahora solo consigue darte unos minutos de tranquilidad, pasando por tu mente que podrías ahogarte. Pero no hablas, no dices nada. El silencio es la respuesta.
Tu voz parece molestar al exterior, tu compostura parece inadecuada, tu aspecto físico deteriodado , donde el dolor físico es un compañero permanente e inagotable. Ya es como un amigo, eso si, un poco molesto.Ese dolor compañero de todos los días, no hablas de él, porque sabes que no sirve de nada. Se ha instalado en tu cuerpo y punto. Es como un parásito recordatorio de que la vída ya va a más de medio uso, pero no hablas de ello. El silencio sigue siendo la respuesta.
Intentas buscar otras actividades, otras gentes, pero el "lo siento", "vuelva usted otro dia", "ya te llamaremos" ó "estamos ocupados", son sus respuestas. Frases automáticas de telefonísta contratada o de contestador automático.
Te das cuenta que el "no" es la historia de tu vída. Puertas que se cierran y no se abren. Llamadas no contestadas.Mensajes no leídos. Conversaciones no escuchadas. Atenciones no prestadas.Te ves como un ser transparente que pulúla por el espacio-tiempo, desapercibido, inocuo, fantasmal y , en el mejor de los casos, molesto.Pero , tu silencio sigue siendo la respuesta.Lo único que brota de tí son tus palabras escrítas, porque son la única manifestación muda de tu silencio. Tu respuesta verbal sigue siendo "silencio".
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