Nuestra protagonista Lucía se concentó en su hijo David al máximo, pero los escarceos de su marído, Rox , éran cada vez más evidentes. Empezó a buscar excusas de viajante para estar cada vez más tiempo fuera de casa. Incluso llegaba tarde de noche con su suegro, Felipe. Los dos por ahí d juerga.
En el verano iban a una casíta en la playa, con los padres de Lucía(Isabel Y Felipe).Pero, Pronto las juergas de su padre y su marído empezaron a hacerse famosas , en la noche. La pobre Lucía se quedaba en casa con su hijo Davíd y su madre, Isabel. La persona que más manía le tenía.
Un día , Felipe y Rox formaron tal jolgorio, que el escándalo se oía en toda la calle del pequeño pueblo. Se juntaban con todos los crápulas del lugar y algunas señorítas del busconeo.
La pobre Lucía se sentía arrastrada hacia una vída de angustía y sufrimiento. Su único amor era su hijo Davíd y la razón por la que se levantaba cada mañana. Por él no tiraba la toalla.
Pero su madre ,Isabel, no se cansaba de anular su autoridad con el niño y desvirtuarla ante el resto del pueblo. Dando a entender que Lucía era una inútil, como si su única función fuer la de hacer , unas horas de canguro de su propio hijo.
Además no paraba de echarle en cara, una y otra vez, las cosas que hacían por ellos.
En fín, se acabó el verano y volvieron a la ciudad. Su marído Rox para disculpar esos escarceos, no hacía más que comprarle cosas cada vez que se iba con otra. Esto se llama sentimiento de culpa.
Un día, se pasó tanto de vueltas que sucedió algo dramático. Sín querer el destino ayudó a Lucía.
Rox, con una novia que se había echado en un pueblo costero, con la que se veía con frecuencia, se fué de farra y su grado de embriagez era supíno. Sin pensarlo, cogió el coche con ella y el destino quíso que un fatal accidente se produjera, causando la muerte a se esposo Rox.
En el hospital , al que lo llevaron, él ingresó cadaver y ella, con magulladuras. La policía de tráfico pensó que esa mujer era su novia ó esposa, encontrándose con la sorpresa de que era su amante.
Pasó la noche y Lucía no sabía nada de su marído. A las ocho de la mañana la policía timbró en el domicilio de Lucía para darle la noticia. En cuanto abrió la puerta y vió a la policía de tráfico, fué como un pensamiento, sabía que algo terrible había sucedido.
En cuanto ellos preguntaron:
- Señora de Rox?
Ella respondió:
- Está muerto, verdad?
Los policías atónitos le dijeron que sí, teniendo que acompañarlos a identificar el cadaver.
La pobre Lucía dejó a su hijo con su madre y acompañada de la policía entró en el hospital. Bajó al depósito de cadaveres, caminaba como una zombie, le hablaban pero no oía nada. Sus padres se quedaron en casa, no la acompañaron ninguno de los dos , dejándola ante ese trance tanduro a ella sola.
Terminaron los amables agentes, explicándole el accidente y la situación.Como una autómata los escuchó y subió al coche oficial llevandola a casa.
Lucía ní lloraba , ní sentía, estaba en una nube. Cuando llegó a casa, lo primero que hizo , fué dirigirse a la cuna de su hijo pequeño y dijo:
- David, papá ha muerto!, ya no le veremos más.
Entonces , totalmente abatida, empezó a llorar desconsoladamente, mientras abrazaba a su hijo Davíd fuertemente, apretándolo contra su corazón.Sólo quería olerlo, sentírlo y nada más.
Los días sucesivos fué un tumulto de gente, tanatorio, funeral, etc... . Su suegre se apropió de las pertenencias de su marido rápidamente, sólo le devolvió el anillo de boda y un reloj de pesca submarina que tenía muy caro, rápidamente se lo apropió su madre Isabel, metiendolo en una caja fuerte, para quedárselo ella.
Su madre empezó a comportarse como si ella fuera la viuda, acaparando todo el protagonísmo y prohibiéndole a Lucía que fuera al tanatorio, al funeral y al entierro..
Lucía estaba marginada en una habitación de la casa con su hijo. Como un ser insignificante, llevaba dos días sín comer, sín dormír y llorando casi todo el rato. Había un trasiego de gente desconocida y conocída por la casa , dándole el pésame a sus padres, como si eso no fuera con ella.
Sólo una mujer,Dália, esposa de un amigo de su padre, se dió cuente de aquella situación tan subrrealísta. Sin que Isabel y Felipe , se enteraran, entró en la habitacón de Lucía y su hijo Davíd y le preguntó:
- Cuantos días llevas sin comer, cariño?.
Lucía dijo:
-Dos.
Dijo , la pobre Lucía , con los ojos hinchados como potes. Dália le dió un abrazo, fué a la cocina y le trajo un poco de fruta, obligándole a comer, le dió besos y abrazos. Fué el único cariño, además del de su bebé, que recibió esos días, pero lo agradeció muchisímo.
A pesar de lo que su madre le díjo, fué al funeral , al tanatorio y al entierro. Sus padres la dejaron sola , todo el tiempo, estaban demasiado ocupados en ser los protagonístas de su historia. Absorviendo, como siempre el centro de atención.
También apareció, su hermano Enrque en el tanatorio. Ella salió fuera, porque ya no aguantaba más y , allí, en la escalinata del tanatorio, en un rincón, se sentó.Vió como su hermano Enrique, estaba de charloteo con sus amigos, con coversación fluida y alguna risotada. Su hermano, sin percatarse de que ella estaba allí, le comentaba a un amiguete que aquello era un coñazo y que a ver si acababa de una puñetera vez, para poder largarse.
Lucía lo escuchó y , sín que nadie se enterara, se fué llorando a casa, dando una larga caminata. Lo único que quería era estar con su hijo David, que había dejado con la canguro unas horas.Según entró, lo cogió, lo abrazó y se quedó dormida en cama junto a él.Estaba agotada, cuando despertó era de noche.
A pesar de la opinión de su madre Isabel, decidió ir al funeral y al entierro.En el funeral se produjo un hecho insólito. Lucía estaba en primera fila y el cura que oficiaba el funeral era el mismo que la había casado y bautizado a su hijo. Junto con el funeral, el cura había oficiado esos tres eventos en un año. Cuando estaba acabando el funeral, este parroco se emocionó tanto que rompió a llorar y , después de dar el pésame a Lucía( a la que apreciaba mucho), subió a su sitio y delante de todo el mundo, anunció que después de esto se retiraría de ser cura. La razón que dió fué que si Dios existiera no permitiría que una persona tan joven le pasara un hecho tan grave en una edad tan corta. Su fé se tambaleaba, por lo visto, y ese fué el último acto que realizó como cura. Terminó diciendo: -No es justo!
Este cura estaba al tanto de las desdichas de Lucía, él era( por decírlo así) su psicólogo particular.
Ante tal acontecimiento, se formó un tumultuoso murmullo en la iglesia, justo cuando acababa el funeral.
Él, muy digno, bajó del púlpito, dándole un beso y un abrazo a Lucía y se marchó de la iglesia , dejando al personal boquiabierto.
Lucía tuvo sensación de ser mucho más apreciada de lo que ella pensaba y se fué para su casa pensando:
-Incluso alguna gente me quiere!.
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