miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una nubilidad perdida. Capitulo V

  Lucía a pesar de haber desarrollado un carácter inquieto y dinámico, su mirada en profundidad, siempre estaba triste. Pero sobre todo se sentía sola.
     Su adolescencia incipiente empezó a desarrollarse como todo adolescente, con curiosidad y agitación. Además de  un mar de dudas , preguntas e inquietudes que la invadieron de repente,como una explosión de sentidos.
      Pero a su abuelo León , que arduamente había conquistado, empezó a rechazarla. Su abuelo, tremendamente machísta, no soportaba a las mujeres revoltosas con ideas progresístas. Pronto comenzó a desarrollar hacia ella un mutismo salvaje,una indiferencia. Como un personaje que estorba.
      Su madre, Isabel; pronto empezó a incrementar hacia ella una fobia enfermiza. Isabel era una celosa perniciosa y además terriblemente machísta. Veía en su hija ese nacimiento femenino bullicioso, que vulgarmente se llama" liberación de la mujer", y era algo que no podía soportar. Pero lo que más le carcomia las entrañas era que su hija tenia algo que ella ya no podía poseer: juventud. Eso le revolvía las tripas.
Trató de vestirla infantilmente hasta su adolescencia. La llevaba de compras y le ponía vestidos repolludos, eso contribuía a que entre ellas dos se iniciaran unas discusiones terribles. Siempre ganaba Isabel, su madre, porque su máxima era:-Como lo pago yo, o se hace lo que digo o no hay nada!.
Así que Lucía siempre acababa poniendose lo que no le gustaba. Se sentía ridícula y humillada a la vez.
       Un día, al desarrollarse, descubrió que si no comía , adelgazaría mucho y , si eso pasaba,le serviría la ropa de su hermano Enrique, que era más delgado. Eso significaba pantalones vaqueros y camisas de cuadros, o sea lo que le gustaba a ella y no le compraban.Dicho y hecho, dejó de comer y empezaron a sevírle los vaqueros. Pero no podía ponerselos delante de su madre. Entoces, qué hizo?. Los metía en una bolsa y al salir a la calle, en el portal de al lado, se los cambiaba por las faldas. Listo!, estupenda para salir( pensaba ella). A la vuelta repetía la operación. Su madre no se enteraría.
         Lucía solo contaba con 10 años, pero estaba muy desarrollada y tenía ya un cuerpo como una adolescente de 14 años
        Las relaciones con su tía Soledad empezaron a turbarse, porque las discusiones, celos y envídia que había entre su madre, Isabel,y su tía Soledad eran tan hirientes y encarnizadas que trastocó la relación personal de Lucía con su tía y sus primos Oscar y Miguel. Aunque sus primos eran pequeños, los comentarios que oían en su casa eran feroces y pronto empezarían a hacer mella en ellos , llevandoles a desdeñar, ridiculizar y despreciar a Lucía. Su distanciamiento duraría 25 años con su tía y con sus primos sería para siempre.
      Hay problemas y odios que pasan de generación en generación y , lo malo,es que las generaciones que heredan este odio ya no saben cual es el origen, solo saben que hay que odiar. El motivo o la razón es lo de menos, porque el rencor profundo se ha apoderado de ellos.
Bueno, el caso es que Lucía volvió a su soledad. Su hermano Enrique ya no estaba en casa, se había idoa estudiar fuera y solo venía a casa por Navidad( como los turrones y los Reyes Magos).
    Entre tanto su abuela , Celi; cayó enferma. Desatendida y desolada, empezó a ir cuesta abajo y jamás volvió a remontar. Su abuelo, León, la dejó en manos de una cuidadora-amante, en su propia casa. Relegada a la habitación más inmunda y pequeña de toda la casa.
Mientras sus dos hijas, Isabel y Soledad, se enfracaban en enfrentamientos furiosas llenos de ira y una competitividad entre ellas para ganarse el favor de su padre, León.
Su abuela moriría sola, abandonada y triste, un poco más adelante.
       Lucía en medio de todo aquel marasmo, su única paz consistía en irse a la calle y conocer a gente de todo estílo que la distrajera de un ambiente tan osco y hostíl.
De vez en cuando, intentaba refugiarse en su padre Felipe,pensando que él ,sí la querría algo, pero estaba equivocada. Su padre estaba demasiado ocupado en ser un crápula, un vividor y un juerguista. Muchos amigolos y putas de lujo lo reodeaban con frecuencia. Le hacían la vida más divertida, así conseguia escaparse de ese ambiente tan crispado.Olvidandose de que también era padre, encomendó a sus hijos al destino, eso si, con los portes pagados.
     Un día Lucía fué a comprar el periódico, que le mandaba su padre ír a por él. a última hora de la tarde en invierno. A esas horas las calles no estaban muy transitadas, por lo tanto no eran muy seguras y menos para una niña de 10 u 11 años.
El caso, es que uno de tantos días que iba por el periódico,a la vuelta, unos chicos empezaron a seguirla por la calle. Lucía se asustó, porque pensó que querían robarle el dinero. Pero lo que no supuso, es lo que sucedió minutos más tarde.
Primero la tiraron al suelo, ella no entendía lo que sucedía. Sín resistírse les dió el dinero que llevaba. Eso no era lo que querían. La arrimaron introduciendola en un portal y empezaron a toquetearla por todad partes. Uno detrás de otro abusaron de ella. Cuando terminaron , salió corriendo, en un despiste, la pobre Lucía. Su vista se nublaba, no veía el momento de llegar a casa. Llegó al portal, llamó el ascensor y , cuando este llegó , perdió la visión por completo, le dió al botón( no se sabe como)y llamó al timbre de su casa.
Cuando abrió su padre , Felipe; le pidió el periódico. Lucía le contó lo sucedido. Su madre, Isabel, al contarle lo sucedido Felipe, se metió en su habitación y se quedó allí lamentandose. No quiso ver a la pobre Lucía. Lo único que le preocupaba de su hija es que ya no era  pura y virgen. Ya no podría presentarsela a las amistades como una hija pulcra y limpia.A partír de ahí, solo la vería como una incipiente "mujer sucia" con el honor mancillado y manchado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario