Lucía a pesar de haber desarrollado un carácter inquieto y dinámico, su
mirada en profundidad, siempre estaba triste. Pero sobre todo se sentía sola.
Su adolescencia incipiente empezó a desarrollarse
como todo adolescente, con curiosidad y agitación. Además de un mar de
dudas , preguntas e inquietudes que la invadieron de repente,como una explosión
de sentidos.
Pero a su abuelo León , que arduamente había
conquistado, empezó a rechazarla. Su abuelo, tremendamente machísta, no
soportaba a las mujeres revoltosas con ideas progresístas. Pronto comenzó a
desarrollar hacia ella un mutismo salvaje,una indiferencia. Como un personaje
que estorba.
Su madre, Isabel; pronto empezó a incrementar hacia
ella una fobia enfermiza. Isabel era una celosa perniciosa y además
terriblemente machísta. Veía en su hija ese nacimiento femenino bullicioso, que
vulgarmente se llama" liberación de la mujer", y era algo que no
podía soportar. Pero lo que más le carcomia las entrañas era que su hija tenia
algo que ella ya no podía poseer: juventud. Eso le revolvía las tripas.
Trató de vestirla infantilmente hasta su adolescencia. La llevaba de
compras y le ponía vestidos repolludos, eso contribuía a que entre ellas dos se
iniciaran unas discusiones terribles. Siempre ganaba Isabel, su madre, porque
su máxima era:-Como lo pago yo, o se hace lo que digo o no hay nada!.
Así que Lucía siempre acababa poniendose lo que no le gustaba. Se sentía
ridícula y humillada a la vez.
Un día, al desarrollarse, descubrió que si no
comía , adelgazaría mucho y , si eso pasaba,le serviría la ropa de su hermano
Enrique, que era más delgado. Eso significaba pantalones vaqueros y camisas de
cuadros, o sea lo que le gustaba a ella y no le compraban.Dicho y hecho, dejó
de comer y empezaron a sevírle los vaqueros. Pero no podía ponerselos delante
de su madre. Entoces, qué hizo?. Los metía en una bolsa y al salir a la calle,
en el portal de al lado, se los cambiaba por las faldas. Listo!, estupenda para
salir( pensaba ella). A la vuelta repetía la operación. Su madre no se
enteraría.
Lucía solo contaba con 10 años, pero
estaba muy desarrollada y tenía ya un cuerpo como una adolescente de 14 años
Las relaciones con su tía
Soledad empezaron a turbarse, porque las discusiones, celos y envídia que había
entre su madre, Isabel,y su tía Soledad eran tan hirientes y encarnizadas que
trastocó la relación personal de Lucía con su tía y sus primos Oscar y Miguel.
Aunque sus primos eran pequeños, los comentarios que oían en su casa eran
feroces y pronto empezarían a hacer mella en ellos , llevandoles a desdeñar,
ridiculizar y despreciar a Lucía. Su distanciamiento duraría 25 años con su tía
y con sus primos sería para siempre.
Hay problemas y odios que
pasan de generación en generación y , lo malo,es que las generaciones que
heredan este odio ya no saben cual es el origen, solo saben que hay que odiar.
El motivo o la razón es lo de menos, porque el rencor profundo se ha apoderado
de ellos.
Bueno, el caso es que Lucía volvió a su soledad. Su hermano Enrique ya no
estaba en casa, se había idoa estudiar fuera y solo venía a casa por Navidad(
como los turrones y los Reyes Magos).
Entre tanto su abuela , Celi;
cayó enferma. Desatendida y desolada, empezó a ir cuesta abajo y jamás volvió a
remontar. Su abuelo, León, la dejó en manos de una cuidadora-amante, en su
propia casa. Relegada a la habitación más inmunda y pequeña de toda la casa.
Mientras sus dos hijas, Isabel y Soledad, se enfracaban en
enfrentamientos furiosas llenos de ira y una competitividad entre ellas para
ganarse el favor de su padre, León.
Su abuela moriría sola, abandonada y triste, un poco más adelante.
Lucía en medio de todo aquel
marasmo, su única paz consistía en irse a la calle y conocer a gente de todo
estílo que la distrajera de un ambiente tan osco y hostíl.
De vez en cuando, intentaba refugiarse en su padre Felipe,pensando que él
,sí la querría algo, pero estaba equivocada. Su padre estaba demasiado ocupado
en ser un crápula, un vividor y un juerguista. Muchos amigolos y putas de lujo lo
reodeaban con frecuencia. Le hacían la vida más divertida, así conseguia
escaparse de ese ambiente tan crispado.Olvidandose de que también era padre,
encomendó a sus hijos al destino, eso si, con los portes pagados.
Un día Lucía fué a comprar el
periódico, que le mandaba su padre ír a por él. a última hora de la tarde en
invierno. A esas horas las calles no estaban muy transitadas, por lo tanto no eran
muy seguras y menos para una niña de 10 u 11 años.
El caso, es que uno de tantos días que iba por el periódico,a la vuelta,
unos chicos empezaron a seguirla por la calle. Lucía se asustó, porque pensó
que querían robarle el dinero. Pero lo que no supuso, es lo que sucedió minutos
más tarde.
Primero la tiraron al suelo, ella no entendía lo que sucedía. Sín
resistírse les dió el dinero que llevaba. Eso no era lo que querían. La
arrimaron introduciendola en un portal y empezaron a toquetearla por todad
partes. Uno detrás de otro abusaron de ella. Cuando terminaron , salió
corriendo, en un despiste, la pobre Lucía. Su vista se nublaba, no veía el
momento de llegar a casa. Llegó al portal, llamó el ascensor y , cuando este
llegó , perdió la visión por completo, le dió al botón( no se sabe como)y llamó
al timbre de su casa.
Cuando abrió su padre , Felipe; le pidió el periódico. Lucía le contó lo
sucedido. Su madre, Isabel, al contarle lo sucedido Felipe, se metió en su
habitación y se quedó allí lamentandose. No quiso ver a la pobre Lucía. Lo
único que le preocupaba de su hija es que ya no era pura y virgen. Ya no podría presentarsela a
las amistades como una hija pulcra y limpia.A partír de ahí, solo la vería como
una incipiente "mujer sucia" con el honor mancillado y manchado.
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