jueves, 9 de junio de 2016

Nacida sin permiso

Erase una vez un embrión fruto de una noche de desencuentro, de desamor. Donde no parecía que ese óvulo fuera a ser fecundado o si. Pero fué que si. Entonces el disgusto de esa mujer, por su falta de prudencia o fruto de la casualidad, empezó a engendrar la desazón y el desasosiego en vez de la felicidad y el amor.
Dicen que un feto siente lo mismo que la persona que lo transporta nueve meses. Será verdad?.
En cualquier caso, la desesperación y el disgusto se instaló en su medio de transporte( el del feto).Creando crispación y nerviosísmo, con lo cual la tensión de musculos y nervios empezó a ser palpada por ese feto, abocandole a una incomodidad importante.Su medio de transporte empezó a sentirse tan mal que sus gritos, discusiones, broncas y llantos empezaron a oirse a través de su barriga. El feto ya había desarrollado su oído, se sentía bastante incómodo y empezó a revolverse en esa tripa, como un molinillo.
A los siete meses empezó a pensar:
- Quiero salir!. No estoy bien aquí!
Su transporte también empezó a encontrarse incómodo y enfadado. Ante la inminente salida anticipada, optó por tomar reposo en cama. No porque fuera peligroso para el feto, sino porque sería peligroso para ella.
Pensó:
- Si solo le afectara al feto sería un alivio, pero me afecta a mí también. No voy a consentir que siete meses de resentimiento, malestar e incomodidad (todo un trabajo), lo tire nadie por tierra y menos un ser tan diminuto, aún sin formar.
Total que el feto, casi formado, pese a las incomodidades, continuó en su transporte. Pero, eso si!, revolviendose todo el rato aumentando la tensión entre transportado y transportista. Fué tal la tensión que el feto, aún no formado al cien por cien, decidió (a los ocho meses escasos) salir al mundo.
Y así fue, dicho y hecho. Aunque avisó un par de días antes y por poco nace en el extranjero. Al final desembarcó en el país de origen.
Nada más nacer, se dieron cuenta de que sus ojos no estaban completos, por eso sus párpados no se abrían. Pero sutransporte, ya oficialmente su madre, no estaba dispuesta a pasar ni un día más de lo necesario en aquel (según ella), siniestro lugar llamado "sanatorio". No quería que ningún médico siguiera toqueteandosu real cuerpo. Entonces, sín más dilación, ordenó que le abrieran los párpados a la fuerza a la que era su hija, con los medios necesarios, para poderse ir a casa. Su reino.
Dicho y hecho. Le dieron dos cortes a los lados para poder abrirselos y le dejaría dos pequeñas marcas para siempre. Le quedaron como dos rayas de pintura de ojo, incluso con el tiempo le favorecieron.
Volvieron a casa (su reino) sanas y salvas. Pero la reina madre Dña. Isabel se negaba a tocar a la criatura y mandó llamar a una cimadrona para que fuera a bañarla a su domicilio.
La criatura, con dos días de vida terrenal, lloraba sin cesar puesto que su comida materna era insuficiente. Su madre, Isabel al comunicarle la noticia se sintió ultrajada. Y pensó Isabel:
-¿Como puedo ser imperfecta?. esto no puede ser.
Y ordenó darle biberones apartandola de su seno materno casi en su totalidad. ¿Como un bebé podía insultarla de un modo tan categorico reseñando su ineficacia natural como madre?.
Ante tal evidencia, la apartó de su lado y empezaron a darle el biberón(por turnos) entre si tía, abuela, madrína y ,esporadicamente, su madre.
¿Como iba a ser posible compartir su reino con una criatura tan pequeña?. Decidió que eso no podía ser y la relegó a una habitación semioscura, donde pasaba las horas con una criada que la sacaba a la calle por orden de su reina madre. Sólo los domingos salía con Lucía. Isabel, la reina, y su padre, Felipe para lucir sus ropajes magestuosos ante la sociedad.
Pronto la niña-bebé empezó a destacar por si misma, porque resultó ser alegre, vivaracha y guapa, a pesar de su falta de atención y cariño por parte de su madre. Ella decidió de un modo innato y natural que el mundo merecía la pena y había muchas cosas estupendas, interesantes y mágicas que había que conocer y experimentar.
Esta chíspa consiguió prender en el corazón de su padre, Felipe. A pesar de que yq tenía otro hijo mayor, Enrique, y de su reticencia hacia las mujeres. El pensaba que estas no eran inteligentes. Felipe llevaba grabado en su corazón:"las mujeres son seres bonitos(las que lo son) con el pelo largo y las ideas cortas".
Felipe era un hombre muy ocupado con sus asuntos sociales y concubinas. No tenía demasiado espacio para la familia, pero esta  niña-bebé, Lucía, consiguió prender una microchispa en su corazón. Cuando Felipe estaba totalmente desocupado, jugaba con ella y le hacía gracia.
Un día,la reina Isabel mirando por el rabillo de la puerta, lo vió jugueteando con la criatura. Tal fué su íra que lloró de rabia marchandose a sus aposentos y le dijo a su espejo:
-Espejito, espejito, ¿ quién es la más guapa, lists e inteligente del reino?
Y su "ego" le contestó:
- Tú, Isabelita. ¿Cómo puedes dejar que algo tan diminuto te desplace de tu reino?, aunque sólo sea por un microinstante. No puedes permitirlo, tendras que humillarla siempre que puedas, con toda tu rabia pero sin que tu consorte, Felipe, lo note.
además, bien era sabido que Isabel er discriminatoria con las de su propio género, infravalorando a todas las mujeres, por pensar que , estas, son menos inteligentes que los hombres. Salvo ella misma ¡claro!.
Dicho y hecho, así empezó su tortura silenciosa y despectiva hacia esa criatura, Lucía. Su único crimen ers haber nacido en el lugar equevocado y con la madre equivocada.
¡Pobre Lucía!, lo que le venía encima era puro subrrealismo salvaje y descarnado.

2 comentarios:

  1. Menuda historia, la buena de Lucía tiene para una novela en solo unos meses de vida.
    Saludos!!

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  2. Para tener hijos habría que pasar un examen riguroso. Claro que yo, a lo peor, no habría nacido; ni ninguno de mis veinte hermanos.

    Saúde.

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